El doloroso apego: lo que nadie te cuenta cuando te rompen el alma

Hoy quiero hablarte de algo que, en alguna ocasión, nos ha dolido alguna vez y que casi nadie se atreve a decir en voz alta: el apego. Nos guste o no, esa sensación aparece casi sin darnos cuenta o, de forma inconsciente, vamos creando en nuestro ser dejándole paso hasta que se convierte en parte de nuestro hábitat. El apego es ese nudo en la garganta que aparece cuando una relación se rompe, cuando alguien se va, cuando el amor se convierte en un interrogante y no hallamos respuesta alguna para avanzar.

Y quiero hablarte así, contigo, como si estuviéramos tomando un té o dando un paseo por el parque o por la playa; como me abrí aquella vez al contarte mi primera clase de yoga porque esto también forma parte del camino; del mío…y, seguramente, del tuyo.

El apego: cuando confundimos amar con sostenerlo todo

Cuando confundimos amar con sostenerlo todo

Voy a contarte mi experiencia con total sinceridad. A veces, creemos que amamos muchísimo, y, en realidad, lo que estamos es aferrándonos con miedo. Nos pasa a todos, no sientas vergüenza ni humillación. A mí también me sucede…

Hay dos formas de apego, aunque casi nunca nos lo explican así:

El apego consciente

Ese que es suave; es el que acompaña, el que no exige.
Es el que se manifiesta como:
“Te quiero, pero no me pierdo dentro de ti.”

Ese apego no duele.
Ese apego respira.

Ese apego te hace libre…

El apego inconsciente

Ese nace del miedo.
Es el que se mezcla con el ego.
Ese apego te azota y te que grita como un:
“No te vayas, porque si te vas… ¿qué hago yo con este vacío?”

Ese sí que duele y mucho.
Ese sí te rompe y te descuadra; te aniquila y te fusila sin armas.

Cuando una relación se termina lo que más nos desgarra es este tipo de apego que estaba escondido en algún rincón que no queríamos mirar y aparece; casi nunca es el amor.

La separación de pareja: ese terremoto que nadie quiere vivir

Si lo estás pasando, si lo has pasado o si lo estás empezando a sentir…Te abrazo, te escucho, te comprendo,…Sé lo que estás sintiendo por dentro y manifestando por fuera:

  • Ansiedad
  • Silencio que pesa
  • Culpa
  • Obsesión
  • Dudas
  • Noches sin aire
  • Recuerdos que no piden permiso

Entre todo eso, surge la pregunta más dura:
“¿Qué hago ahora conmigo?”

Cuando se rompe la pareja, no se rompe solo el “nosotros”. Se rompe la imagen que teníamos de nosotros mismos dentro de esa relación y ahí aparece el ego herido pidiendo explicaciones que solo nos lleva a sentirnos peor y a no salir de un bucle obsesivo.

El amor incomprendido

¿Sabes qué he comprendido con el tiempo y con la práctica?

Que muchas veces no es que el amor no funcionara sino que no sabíamos amarnos bien a nosotros mismos.

Confundimos amor con aguantar; cuidado con sacrificio y malinterpretamos estar con no soltar nunca…Eso no es amor. Eso es miedo y falta de presencia. Es un apego inconsciente con disfraz de romanticismo.

Cuando cambié ese pensamiento y me di cuenta que no era sano para mí ni para la otra persona fue el momento en el que mi vida cambió y mi forma de relacionarme también.

¿Y cómo se sana ese apego?

Cómo se sana ese apego

Para hablar con honestidad, aunque suene duro,  no se sana de un día para otro pero se sana y el yoga, el real, el profundo, es uno de los mejores maestros para conseguirlo.

El yoga te pone frente a ti y comienza a mandarte con amor las respuestas que tu SER necesita para avanzar, para sanar pero, te digo que no es fácil ni agradable pero sí necesario para superar y avanzar.

Cuando practicas yoga verás que:

  • Vuelves al cuerpo
  • Sales de la mente que repite
  • Sueltas tensión (y sí, también simbólicamente sueltas personas)
  • Descubres tus patrones
  • Aprendes a respirar en medio del dolor
  • Encuentras tu centro

A veces, en una asana durante una sesión de yoga, te das cuenta de que tu cuerpo está apretando igual que tu corazón y es ahí cuando empiezas a soltar…Te sueltas a ti mismo, no al otro.

Lo que puedes hacer si estás viviendo una separación

Déjame hablarte como si fueras alguien muy cercano a mí:

1. Permítete el dolor

No te fuerces a ser fuerte.
La fortaleza aparece después y primero hay que desarmar ese puzzle mal encajado que luego se irá recolocando.

2. No conviertas la historia en “culpa”

No te sirve. No te lleva a ningún sitio y no te dará la solución.

3. Respira cuando sientas que vas a romperte

El pranayama es una medicina natural para sanar tu proceso. Te propongo algo sencillo: tres respiraciones. Coge aire por la nariz sin forzar y sé consciente de ello. Suelta despacio ese aire por la boca, hasta donde puedas y mientras lo haces, manifiesta que vas a lograrlo y que puedes con ello sin pensar en una recuperación inminente porque eso te frustrará más…Limítate a hacer este ejercicio y céntrate en el momento presente. Te aseguro que funciona, te lo prometo.

4. Aunque no tengas ganas, practica

Un estiramiento, una observación a algo que tengas frente a ti, cerrar tus ojos y ser consciente de que estás donde estás y eso es lo que importa en ese momento. Dedica unos minutos porque eres tú la persona que habita en ti, no la otra persona.

Solo necesitas aparecer no hacer el mejor yoga del mundo. La constancia será parte de tu sanación.

5. Observa tu ego sin juzgarlo

Puedes pensar que el ego quiere arruinarte la vida pero no lo creas. Su cometido es protegerte pero, en muchas ocasiones, demasiado y con mala praxis. Tu tienes que educar a ese ego. Abrázalo y se irá calmando hasta que consiga desvanecerse.

6. Habla, comparte, escribe

No te lo guardes ni lo calles. El dolor compartido es menos pesado y siempre se sacan otras conclusiones y puntos de vista que ayudan a sanar. Escribe lo que sientas, sea bueno o malo; habla con tus amigos o con desconocidos que están en la misma situación que tú aunque sepas que tu dolor es tuyo y nadie sabe cómo te sientes, tan solo tú eres el dueño de tu vida pero son herramientas álmicas muy potentes y sanadoras.

Busca tu centro y en él hallarás las respuestas

Desapegar no es olvidar

Este punto quiero que lo guardes y lo tengas presente siempre. Desapegar no es dejar de amar, es amar sin aferrarse. El amor debe tomar aire aunque ya no sea un nosotros. El desapego es:

  • Respetar tu camino y el del otro.
  • Abrir espacio.
  • Honrar lo vivido.
  • Permitir que la vida siga moviéndose.
  • Desapegar es un acto de dignidad y de amor propio necesario para ti, para avanzar,…

Te hablo muy directamente…

Si has llegado hasta aquí es porque algo dentro de ti está vivo y busca comprender, sanar, respirar, vivir el momento presente tal y como es, sin más. Me gustaría decirte que en este camino no estás en soledad, de verdad.

En YogaZenior estamos creando un espacio donde hablar sobre estas cosas, y otras, sin filtros, con amor, con sinceridad y por qué no, con rabia, enfado e incomprensión porque dentro de lo malo hay algo bueno y dentro de lo bueno, algo malo.

Aquí puedes decir lo que te pasa sin sentirte débil. Puedes compartir tu proceso, tu ruptura, tu apego, tu aprendizaje…Siéntete tú, sin juicios, sin varas de medir porque tú eres el SER que eres y debes aceptarte con valentía, con humildad, con amor…

Sin miedos ni máscaras limitantes

Ahora, dime:

¿Estás atravesando una separación que te está removiendo por dentro?
¿Sientes que el apego te duele más que el amor?
¿Has pasado por esto y quieres compartir cómo lo superaste?
¿O estás perdido y simplemente no sabes por dónde empezar?

Si te apetece contar tu historia, tu proceso o tu silencio… escríbeme.
Me gustaría leerte porque a mí también me ayuda. En muchas ocasiones, hablarlo ya es empezar a sanar. Estoy aquí…

Con calma. Con presencia. Con amor…

Gracias por leerme

 

 

El gurú atípico

El gurú atípico

A veces creemos que los guías espirituales aparecen vestidos de blanco, con túnicas vaporosas, con barba larga, tatuajes místicos o una mirada perdida en la eternidad. Creemos que para sanar necesitamos encontrar a alguien que parezca un gurú como los sadhus de la India…Ponemos tantas expectativas que al final la vida nos sorprende porque el […]

Yoga al natural, una experiencia única y reveladora

Yoga al natural, una experiencia única y reveladora

A veces pensamos que el yoga necesita un lugar y un momento perfecto pero cometemos un error. Nos imaginamos una sala silenciosa, un mat impecable, la ropa adecuada, la música exacta, velas, incienso y aromas embriagadores…No te voy a engañar, todo eso ayuda y es muy placentero, pero si te soy honesta, el yoga vive […]

Muertes esperadas o inesperadas

Muertes esperadas o inesperadas

Aunque suene a manual, no lo es y seguro que tampoco lo es para ti. Probablemente, también te habrás planteado en alguna ocasión pensar y cuestionar todo lo que tiene que ver con la muerte física. A fin de cuentas, somos humanos y, aunque diferentes, compartimos puntos en común, ¿verdad? A veces me pregunto qué […]